El baloncesto onubense atraviesa uno de los momentos más apagados que se recuerdan. La falta de ambición, la desconexión institucional y la pérdida de afición que tenía décadas atrás han llevado al deporte de la canasta en
Huelva a una etapa gris, sin capacidad —ni intención— de recuperar los tiempos dorados.
En medio de ese paisaje desalentador, surge una luz que devuelve esperanza: el Anystar, un equipo construido con los últimos supervivientes de la época dorada del baloncesto onubense y que ha vuelto a demostrar que el talento no caduca. Lo suyo no es casualidad, es causalidad: competir, ganar y recordar a todos lo que fue
Huelva sobre una pista de baloncesto.
El proyecto reúne a nombres que marcaron una generación: Antonio Gómez, Javi Montaner, Gonzalo Ávila, Pichi Hidalgo, Germán Rodríguez, Mara, Antonio Rodríguez, David Moreno o Javi Castilla, entre otros, arropados además por figuras tan reconocidas como Ray Smith, Fran Cárdenas, Israel Márquez o Pedro Vadillo. En definitiva, un grupo irrepetibe y ganador.
Su último éxito lo confirma: campeones del Mambabasket, el mayor torneo internacional de baloncesto veterano de fin de semana del mundo, que este año reunió en Murcia a más de 1200 jugadores de Europa y América, incluidos exprofesionales de la liga ACB.
El Anystar firmó un pleno de triunfos. En la fase de grupos derrotó a Venezia (47-25), Tarragona (31-24) y London (48-34). En semifinales superó con autoridad al Melilla (57-37) y en la final se impuso a Granada (55-30), certificando un dominio incontestable.
La victoria vuelve a poner en evidencia una realidad incómoda: que
Huelva tenga a este grupo de “dioses del baloncesto onubense” —y a leyendas como Perico Zalvide, Antonio Márquez o Antonio Morón— fuera de sus estructuras deportivas, o incluso vetados en algunos casos, explica como pocas cosas el porqué del declive actual.
Mientras otros siguen mirando hacia otro lado, el Anystar continúa ganando. Y, sobre todo, recordando que
Huelva fue grande. Y que aún puede volver a serlo.